Cuando uno viaja a Disney, se da cuenta que es una locura querer ir un día a un parque y al otro día, a otro parque. Los horarios, las largas caminatas que se dan cada día y el querer dormir un poco más, hacen que nosotros hayamos decidido ir un día, y al otro quedarnos en la casa. Como les comenté en el post anterior, teníamos cosas del supermercado para comer, aunque siempre había días en los que tenía que salir al centro comercial para comprar los respectivos encargos.
Un día comimos en Chipotle. R. ya había comido ahí antes, y yo también, nos gusta porque dan un montón de comida y es muy bien sazonada.
Me recuerda un poco a la comida latina, ya sé que ahí dice "mexican grill", pero también se supone que Taco Bell es mejicano, y no es. Puedes elegir una tortilla o un bowl, yo siempre escojo el bowl, le pongo arroz integral, un tipo de carne, un tipo de "menestra", vegetales y choclo. Me encanta que el choclo que usan sea el blanco, en vez del amarillo típico de Estados Unidos. R. se emocionó porque por los impuestos, su plato le salió más barato que en Nueva York, su plato salió por los 7 dólares.
En otros dos días fuimos a Panera. Panera es lo más cerca que estarás de comer en un restaurante caro, sin comer en un restaurante caro. No hay meseros, no tienes que dejar propina, tienes que levantarte a tomar tu comida, y la comida está bien. Hay algo de la comida estadounidense y es que no puedo dejar de sentir el sabor a precocido, congelado, producido en masa, en casi todo lo que como, y si bien aquí también se siente así, la comida sí se me antoja.
El sánduche fue idea de R. porque "Sanduche de lomo" suena bien, pero el lomo no es como el que conocemos en Ecuador, y es frío, así que fue un poco decepcionante. Yo me pedí Soba Noodle Bowl with Chicken, y me gustó bastante, estaba caliente y era un poco picante. En vez de la opción de pollo, se puede agragar también edamame, y lo recomiendo mucho.
La siguiente vez optamos por una ensalada, que tenía un dressing aparentemente tailandés, un poco dulce, no muy de mi agrado, pero sí del de R. Yo pedí la Pasta Primavera, con pollo añadido por un dólar (ya que es un plato vegetariano), y me encantó, este fue el plato que me ganó en Panera, porque los vegetales están en el punto perfecto para comer, con la salsa que no es pesada y sabe muy bien. Aquí cada plato está de los 10 a los 20 dólares, aunque también hay panadería y pueden ordenar los típicos bagels.
En la parte III hablaré de la mejor comida en Epcot Japón.
Thursday, May 7, 2015
Wednesday, May 6, 2015
Comiendo en Disney (o cómo hacerlo con poco presupuesto) parte I
R. y yo pensamos en irnos de viaje desde hace algún tiempo ya. El problema era el dinero, porque aunque siempre ahorro para viajar (y comer), que es mi prioridad, el viaje que queríamos hacer requería de un poco más de dólares. De una forma u otra, las cosas se fueron arreglando mágicamente y cuando ya teníamos pasaje, y un lugar en el que nos quedaríamos gratis, ciertas personas que me quieren mucho, me regalaron un poco bastante dinero, y ¡estuvimos listos para ir!
El problema es que en un lugar como Orlando, o Disney, bastante dinero se transforma a "trajimos lo justo" y decidimos que lo mejor sería ir a un supermercado. Leí de antemano que Publix es el supermercado con mejores precios en la zona de Orlando y buscamos uno para ir de compras (¡gracias a Google Maps por dejarnos imprimir todo lo que necesitábamos!). Nuestras compras de la primera semana incluyeron cosas como leche de almendra, pan de sanduche, pan de hot dog, pollo, salchichas y jamón y queso.
Por cierto, la leche de almendra Silk con chocolate es lo mejor que pueden probar en leches, junto con la Nesquik que viene en tubos (pero que no compré esta vez).
Sucedió pues que como no estábamos comprando nada en los parques de Disney ni haciendo el shopping descontrolado que se acostumbra a hacer en Orlando (una vez escuché a una señora decir: "en esos outlets mi hija me hizo bailar la tarjeta!), y hartándonos de comer sánduches, hot dogs, y yogurts todos los días, pudimos organizar mejor el dinero y la segunda semana comimos un poquito aquí y allá. Aquí empieza nuestra aventura gastronómica, en serio:
Epcot es mi parque favorito de Disney, es un parque en el que a parte de tener el juego más terrorífico de la historia (del que sobreviví dos veces!), puedes ir visitando diversos "países" que se encuentran en el World Showcase. Así, cada "país" tiene un tamaño de terreno en el que construyó algo de arquitectura de su país, más los souvenirs de cada lugar y la comida típica. La primera vez que fuimos a Epcot, que fue en la primera semana, nos sentimos un poco mal por no poder probar de ese tipo de comida, pero descubrimos que cada país tiene tres o dos tipos de restaurante: Muy caro, caro, y barato. Así, entramos en el "barato" de Marruecos, ya casi a las 9 de la noche y nos dedicamos a disfrutar de otro tipo de gastronomía.
El restaurante se llama Tangierine Café y los platos están entre los 10 y los 15 dólares. Aunque cada plato está ya en el menú, el servicio es tipo buffet y puedes ir viendo cómo ordenan tu comida. Nosotros pedimos Mediterranean Falafel Wrap y Mediterranean Sliders Combo. Ambos platos vinieron con distintos tipos de vegetales, fríos, condimentados. Para una persona acostumbrada a las menestras con la lenteja cocinada desde un día antes, la lenteja se me hizo un poquito dura, pero igual me la comí. Cada plato venía con distintos tipos de pan pita para hacer el sánduche que usted quisiera, con el cordero o el pollo. Me gustó, porque tenía un sabor distinto, porque había una diferencia entre los vegetales fríos y el pollo caliente. No estoy segura si lo cambiaría por el típico shawerma, pero, o por el falafel que puedo conseguir en El Árabe. No me arrepentí de haberme comprado esos platos. Por último, sobré un poco, porque sí, las porciones gringas (así sea en un restaurante de otro tipo de comida en Epcot) son gigantes. A R. le parecían normales, por cierto, y casi siempre se acababa mis platos también.
Uno de los restaurantes más famosos de Disney, que según muchos críticos es el mejor, es el Yak & Yeti, que se ubica en Animal Kingdom. El restaurante ofrece una variedad de platos asiáticos listos para su degustación. Si bien es uno de los más populares y te recomiendan hacer una reserva con seis meses mínimo de anterioridad, siempre puedes ir hacia la caja y esperar de media hora a una hora para que te atiendad. Lo que R. y yo no nos dimos cuenta, sin embargo, es que la mayoría de personas que van a Disney no van en parejas, sino en familia, así que para nuestra mesa apenas esperamos dos minutos (y había una fila larga que no tuvimos que hacer). Nuestro presupuesto era poco y este restaurante es uno de los caros, sólo queríamos probar la comida y optamos por pedir solamente una entrada y una sopa.
Nuestra entrada se llama Dim Sum Basket for two y constó de dos panes al vapor rellenos de cerdo, siu mai de camarón, y siu mai de puerco. Yo estaba increíblemente enferma (culpen al aire acondicionado de Florida) y la sopa me sentó muy bien, es la típica sopa de wan tan que pueden encontrar en cualquier chifa ecuatoriano, estaba muy buena y los wan tan chips eran un muy buen acompañamiento. La entrada estuvo muy rica, el pan al vapor, llamado Mantou en China, estuvo muy parecido al que yo comí por allá, el relleno estaba un poquito dulce, pero también sabroso. Los siu mais eran hechos al vapor sobre hojas de plátano y tenían un sabor único. Nos pedimos esta entrada porque queríamos probar varias cosas, resulto muy rico y práctico.
Este restaurante va de los 20 a los 30 dólares por plato fuerte, nuestra entrada estaba en los 13.
Para finalizar esta parte, no se olviden que si van a un restaurante en Estados Unidos TIENEN que dejar propina. Por suerte, para los que somos malos en cálculos de propinas y no sabemos el porcentaje de propinas en Florida, los recibos de Disney suelen venir con la propina sugerida.
¿Van a ir a Disney? ¿Tienen alguna pregunta? Déjenla en los comentarios.
El problema es que en un lugar como Orlando, o Disney, bastante dinero se transforma a "trajimos lo justo" y decidimos que lo mejor sería ir a un supermercado. Leí de antemano que Publix es el supermercado con mejores precios en la zona de Orlando y buscamos uno para ir de compras (¡gracias a Google Maps por dejarnos imprimir todo lo que necesitábamos!). Nuestras compras de la primera semana incluyeron cosas como leche de almendra, pan de sanduche, pan de hot dog, pollo, salchichas y jamón y queso.
Por cierto, la leche de almendra Silk con chocolate es lo mejor que pueden probar en leches, junto con la Nesquik que viene en tubos (pero que no compré esta vez).
Sucedió pues que como no estábamos comprando nada en los parques de Disney ni haciendo el shopping descontrolado que se acostumbra a hacer en Orlando (una vez escuché a una señora decir: "en esos outlets mi hija me hizo bailar la tarjeta!), y hartándonos de comer sánduches, hot dogs, y yogurts todos los días, pudimos organizar mejor el dinero y la segunda semana comimos un poquito aquí y allá. Aquí empieza nuestra aventura gastronómica, en serio:
Epcot es mi parque favorito de Disney, es un parque en el que a parte de tener el juego más terrorífico de la historia (del que sobreviví dos veces!), puedes ir visitando diversos "países" que se encuentran en el World Showcase. Así, cada "país" tiene un tamaño de terreno en el que construyó algo de arquitectura de su país, más los souvenirs de cada lugar y la comida típica. La primera vez que fuimos a Epcot, que fue en la primera semana, nos sentimos un poco mal por no poder probar de ese tipo de comida, pero descubrimos que cada país tiene tres o dos tipos de restaurante: Muy caro, caro, y barato. Así, entramos en el "barato" de Marruecos, ya casi a las 9 de la noche y nos dedicamos a disfrutar de otro tipo de gastronomía.
El restaurante se llama Tangierine Café y los platos están entre los 10 y los 15 dólares. Aunque cada plato está ya en el menú, el servicio es tipo buffet y puedes ir viendo cómo ordenan tu comida. Nosotros pedimos Mediterranean Falafel Wrap y Mediterranean Sliders Combo. Ambos platos vinieron con distintos tipos de vegetales, fríos, condimentados. Para una persona acostumbrada a las menestras con la lenteja cocinada desde un día antes, la lenteja se me hizo un poquito dura, pero igual me la comí. Cada plato venía con distintos tipos de pan pita para hacer el sánduche que usted quisiera, con el cordero o el pollo. Me gustó, porque tenía un sabor distinto, porque había una diferencia entre los vegetales fríos y el pollo caliente. No estoy segura si lo cambiaría por el típico shawerma, pero, o por el falafel que puedo conseguir en El Árabe. No me arrepentí de haberme comprado esos platos. Por último, sobré un poco, porque sí, las porciones gringas (así sea en un restaurante de otro tipo de comida en Epcot) son gigantes. A R. le parecían normales, por cierto, y casi siempre se acababa mis platos también.
Uno de los restaurantes más famosos de Disney, que según muchos críticos es el mejor, es el Yak & Yeti, que se ubica en Animal Kingdom. El restaurante ofrece una variedad de platos asiáticos listos para su degustación. Si bien es uno de los más populares y te recomiendan hacer una reserva con seis meses mínimo de anterioridad, siempre puedes ir hacia la caja y esperar de media hora a una hora para que te atiendad. Lo que R. y yo no nos dimos cuenta, sin embargo, es que la mayoría de personas que van a Disney no van en parejas, sino en familia, así que para nuestra mesa apenas esperamos dos minutos (y había una fila larga que no tuvimos que hacer). Nuestro presupuesto era poco y este restaurante es uno de los caros, sólo queríamos probar la comida y optamos por pedir solamente una entrada y una sopa.
Nuestra entrada se llama Dim Sum Basket for two y constó de dos panes al vapor rellenos de cerdo, siu mai de camarón, y siu mai de puerco. Yo estaba increíblemente enferma (culpen al aire acondicionado de Florida) y la sopa me sentó muy bien, es la típica sopa de wan tan que pueden encontrar en cualquier chifa ecuatoriano, estaba muy buena y los wan tan chips eran un muy buen acompañamiento. La entrada estuvo muy rica, el pan al vapor, llamado Mantou en China, estuvo muy parecido al que yo comí por allá, el relleno estaba un poquito dulce, pero también sabroso. Los siu mais eran hechos al vapor sobre hojas de plátano y tenían un sabor único. Nos pedimos esta entrada porque queríamos probar varias cosas, resulto muy rico y práctico.
Este restaurante va de los 20 a los 30 dólares por plato fuerte, nuestra entrada estaba en los 13.
Para finalizar esta parte, no se olviden que si van a un restaurante en Estados Unidos TIENEN que dejar propina. Por suerte, para los que somos malos en cálculos de propinas y no sabemos el porcentaje de propinas en Florida, los recibos de Disney suelen venir con la propina sugerida.
¿Van a ir a Disney? ¿Tienen alguna pregunta? Déjenla en los comentarios.
Wednesday, April 29, 2015
Conversando
Mi papá vino a Quito el otro día y salimos a comer en el Tanoshii, en una conversación con una Chef, salió el tema de que las personas comentan sobre la comida sin saber en realidad qué sucede detrás de todo. La Chef dijo que ella no sabía por qué eran tan diferentes los gustos de las personas que saben de gastronomía y las que no, y mi papá puso este ejemplo:
A una persona le dan un pastel de vainilla y ¿qué dicen? ¡Qué rico! Pero, ¿saben ellos si la vainilla es de vaina, de polvo o de escencia?, no. A veces dependen tan solo de la cantidad de azúcar para tener feliz al público en general.
A una persona le dan un pastel de vainilla y ¿qué dicen? ¡Qué rico! Pero, ¿saben ellos si la vainilla es de vaina, de polvo o de escencia?, no. A veces dependen tan solo de la cantidad de azúcar para tener feliz al público en general.
Thursday, February 26, 2015
Una semana en la playa
Gracias a la bondad y generosidad de mi mamá, fui con ella y sus amigas una semana a la playa. Y como me encantan los mariscos, decidí aprovechar!
El departamento de la amiga de mi mamá queda cerca de un restaurante al que ella ha ido toda su vida. El restaurante queda dentro de un hotel, pero está abierto para todos. Se llama Restaurante de Moisés y sí tiene un letrero por fuera. Es en la playa del pacífico, que es muy cerca de Tonsupa; si están en Tonsupa, se puede llegar caminando por la playa (está a 15 minutos).
El plato es de pescado a la plancha con arroz, menestra de lenteja, patacones y ensalada. Estuvo realmente delicioso, soy muy quisquillosa con el pescado, pero esté me dio ganas de seguir comiendo más y más. No era necesario ponerle limón al pescado, de por sí tenía una sazón increíble.
Al día siguiente comimos en la casa. Una amiga de mi mamá llevo comida para hacer, y como ella tiene un servicio de banquetes en Quito, esperaba anciosa su comida. El primer plato fue ceviche de palmito, que casi no me entró porque estaba repleto de salsa de tomate, que no me gusta para nada; pero el segundo fue pollo tailandés, que ella aprendió a hacer en Tailandia, así que estaba muy bien.
Al otro día mi mamá, quien debería tener un servicio de banquetes, cocinó sango de camarones que a todos encantó, pero que por desgracia no tomé fotos. (Algún día le haré todo un post a mi mamá).
Volvimos al Restaurante de Moisés, para otras delicias.
Este fue, sin dudas, el mejor plato. Es tallarín de camarones y era como la fusión del tallarín de pollo de mi abuelita (que por cierto es exquisito), con los manjares de la costa. En el lado malo, tenías que soplar bastante para no quemarte, pero estoy soñando con el momento en el que volveré a comer esto.
Aquí se encuentra el plato de mi mamá, que era arroz mixto. Estuvo bueno, aunque personalmente lo ordenaría solo si tuviera ganas de arroz mixto. Tenía camarones y pescado, vino acompañado de maduros fritos.
En otro día, mi mamá y yo decidimos ir a Muisne para tomar un bote que nos llevaría a Isla Bonita, una isla paradisiaca y casi virgen en la que no hay nadie. El viaje en barco y la playa en sí eran muy bonitos. Esta fue la comida que pedimos en el único restaurante de la isla:
Un ceviche de camarones que venía con un plato de arroz. Estuvo rico, el ceviche, afortunadamente, no vino con salsa de tomate y los pimientos sabían bien. Hasta ese día no había probado un ceviche que viniera con pimientos.
Y unas conchas asadas que esperé que fueran mejores. No tenían sabor ni condimento, afortunadamente, vinieron acompañadas de este encebollado
Y eso eran todo el sabor que necesitaban.
DESGRACIADAMENTE, después de esto me empecé a sentir mal del estómago y terminé con suero a las 3 de la mañana.
Y así, espero compartir un poco de lo deliciosa que es la comida de la playa ecuatoriana.
Por cierto, como ayer fue mi cumpleaños y la tradición ha sido que siempre me inviten a comer por mi cumpleaños, pronto vendrán nuevos posts sobre más comida.
El departamento de la amiga de mi mamá queda cerca de un restaurante al que ella ha ido toda su vida. El restaurante queda dentro de un hotel, pero está abierto para todos. Se llama Restaurante de Moisés y sí tiene un letrero por fuera. Es en la playa del pacífico, que es muy cerca de Tonsupa; si están en Tonsupa, se puede llegar caminando por la playa (está a 15 minutos).
El plato es de pescado a la plancha con arroz, menestra de lenteja, patacones y ensalada. Estuvo realmente delicioso, soy muy quisquillosa con el pescado, pero esté me dio ganas de seguir comiendo más y más. No era necesario ponerle limón al pescado, de por sí tenía una sazón increíble.
Al día siguiente comimos en la casa. Una amiga de mi mamá llevo comida para hacer, y como ella tiene un servicio de banquetes en Quito, esperaba anciosa su comida. El primer plato fue ceviche de palmito, que casi no me entró porque estaba repleto de salsa de tomate, que no me gusta para nada; pero el segundo fue pollo tailandés, que ella aprendió a hacer en Tailandia, así que estaba muy bien.
Al otro día mi mamá, quien debería tener un servicio de banquetes, cocinó sango de camarones que a todos encantó, pero que por desgracia no tomé fotos. (Algún día le haré todo un post a mi mamá).
Volvimos al Restaurante de Moisés, para otras delicias.
Este fue, sin dudas, el mejor plato. Es tallarín de camarones y era como la fusión del tallarín de pollo de mi abuelita (que por cierto es exquisito), con los manjares de la costa. En el lado malo, tenías que soplar bastante para no quemarte, pero estoy soñando con el momento en el que volveré a comer esto.
Aquí se encuentra el plato de mi mamá, que era arroz mixto. Estuvo bueno, aunque personalmente lo ordenaría solo si tuviera ganas de arroz mixto. Tenía camarones y pescado, vino acompañado de maduros fritos.
En otro día, mi mamá y yo decidimos ir a Muisne para tomar un bote que nos llevaría a Isla Bonita, una isla paradisiaca y casi virgen en la que no hay nadie. El viaje en barco y la playa en sí eran muy bonitos. Esta fue la comida que pedimos en el único restaurante de la isla:
Un ceviche de camarones que venía con un plato de arroz. Estuvo rico, el ceviche, afortunadamente, no vino con salsa de tomate y los pimientos sabían bien. Hasta ese día no había probado un ceviche que viniera con pimientos.
Y unas conchas asadas que esperé que fueran mejores. No tenían sabor ni condimento, afortunadamente, vinieron acompañadas de este encebollado
Y eso eran todo el sabor que necesitaban.
DESGRACIADAMENTE, después de esto me empecé a sentir mal del estómago y terminé con suero a las 3 de la mañana.
Y así, espero compartir un poco de lo deliciosa que es la comida de la playa ecuatoriana.
Por cierto, como ayer fue mi cumpleaños y la tradición ha sido que siempre me inviten a comer por mi cumpleaños, pronto vendrán nuevos posts sobre más comida.
Thursday, January 8, 2015
Bocatto o comer comida aparentemente italiana
Ya de por sí tengo problemas con la comida italiana y francesa. Por eso, nunca me ha parecido una buena idea ir a un restaurante italiano que ya me ha fallado antes.
Fui hace una semana con mi mamá, ella escogió el lugar y yo no dije nada, porque cuando te invitan a un lugar, sonríes y aceptas, porque tal vez tú no tienes plata y no puedes ir a comer afuera nunca. Esa vez, sin embargo, me fue normal.
Una vez fui al Bocatto porque me moría de ganas de comer la querida pasta que vemos en las series estadounidenses. Sí, esa pasta que tiene una pasta roja y carne molida o albóndigas, y satisfizo mis expectativas, porque era increíblemente parecida a la pasta típica que se come por Estados Unidos.
Como casi nunca quiero comida italiana, ordené algo que no incluía pasta en ninguna de sus formas: Pollo caprese.
El plato resultó alentador. La salsa pesto estaba bien, y el mozarella junto con la albhaca que estaban adentro del pollo hacían una buena convinación. Sin embargo, lo que me encantó fue la salsa "negra" que se ve junto al queso. Era una salsa reducida de vinagre balsámico con miel y vino tinto. Mi queja es, entonces, que no haya más de esa salsa en el plato, porque hacía que el sabor del pollo se ensalce. Estaba acompañado de risso, un arroz que está entre rissoto y arroz ecuatoriano.
Mi mamá ordenó una lasaña de carne
Como mi opinión de la comida italiana está parcializada, se la pedí a mi mamá: "Estuvo normal, no era increíble, pudo ser mejor, pero me comí todo, o sea que me gustó".
Hasta ahí estaba contenta con no haber tenido una mala experiencia. Pero mi papá vino ayer por el año nuevo y, desgraciadamente, le tocó a mi hermana escoger el restaurante y escogió el Bocatto. Respeté la decisión y me acordé que el día que fui con mi mamá vi un plato que estaba caro, pero que se veía apetitoso: Corvina alla Genovesa, que tampoco tenía pastas.
Mi hermana ordenó una entrada:
Para personas: que odian la comida rápida y saben qué ordenar.
Fui hace una semana con mi mamá, ella escogió el lugar y yo no dije nada, porque cuando te invitan a un lugar, sonríes y aceptas, porque tal vez tú no tienes plata y no puedes ir a comer afuera nunca. Esa vez, sin embargo, me fue normal.
Una vez fui al Bocatto porque me moría de ganas de comer la querida pasta que vemos en las series estadounidenses. Sí, esa pasta que tiene una pasta roja y carne molida o albóndigas, y satisfizo mis expectativas, porque era increíblemente parecida a la pasta típica que se come por Estados Unidos.
Como casi nunca quiero comida italiana, ordené algo que no incluía pasta en ninguna de sus formas: Pollo caprese.
El plato resultó alentador. La salsa pesto estaba bien, y el mozarella junto con la albhaca que estaban adentro del pollo hacían una buena convinación. Sin embargo, lo que me encantó fue la salsa "negra" que se ve junto al queso. Era una salsa reducida de vinagre balsámico con miel y vino tinto. Mi queja es, entonces, que no haya más de esa salsa en el plato, porque hacía que el sabor del pollo se ensalce. Estaba acompañado de risso, un arroz que está entre rissoto y arroz ecuatoriano.
Mi mamá ordenó una lasaña de carne
Como mi opinión de la comida italiana está parcializada, se la pedí a mi mamá: "Estuvo normal, no era increíble, pudo ser mejor, pero me comí todo, o sea que me gustó".
Hasta ahí estaba contenta con no haber tenido una mala experiencia. Pero mi papá vino ayer por el año nuevo y, desgraciadamente, le tocó a mi hermana escoger el restaurante y escogió el Bocatto. Respeté la decisión y me acordé que el día que fui con mi mamá vi un plato que estaba caro, pero que se veía apetitoso: Corvina alla Genovesa, que tampoco tenía pastas.
Mi hermana ordenó una entrada:
Insalata di Polipo
La pequeña ensalada estuvo buena, fresca y ligera. El pulpo estaba suave y el sabor fue estupendo.
Capricciosa Croccante
Esta fue la opción de mi hermana, que fue una ensalda normal y fresca. El pollo sabía bien, normal.
Mi papá, como siempre, ordenó pollo al gril con papa al horno y salsa de champiñones a parte. Estuvo bien.
Y aquí viene el plato que resultó malo. ¿Se acuerdan de la Corvina alla Genovesa? Esta era la foto en el menú:
Y este es el plato que llegó:
Si bien no era lo que pedí, decidí probarlo y fue un grave error. La salsa era tan espesa que me costaba moverlo de mi lengua para tragar y el sabor no estaba bueno. Mi papá probó y dijo que tenía demasiada maicena, mi hermana dijo que era demasiada harina. No me lo comí, porque no fue de mi gusto para nada, y me lo llevé a la casa, donde mi mamá puso una cucharada en su boca y lo botó todo, porque la corvina estaba pasada y olía mal, algo que no noté en el restaurante.
Este plato valía 28 dólares. No valió ni un centavo.
Creo que el Bocatto está bien si odian la comida rápida de los centros comerciales, saben qué ordenar y les gusta la comida italiana un poco ecuatorianizada.
Calificado sobre 5: 3
Algo que sobresale: La salsa negra del Pollo Caprese.
¿Regresaría?: Si me invitan y escoge el que invita. Por mí cuenta, dudo mucho que lo haría.Para personas: que odian la comida rápida y saben qué ordenar.
Dinero necesario: de 15 a 30 por persona.
Dirección: Este, específicamente, queda en el centro comercial El Jardín.
Friday, December 19, 2014
Ati, coreano.
R. se fue a Nueva York a pasar las vacaciones de Navidad y Año Nuevo, antes de irse quiso invitarme a un almuerzo de despedida. Quería llevarme a un restaurante italiano, del que no se acordaba el nombre, así que decidimos entrar a Trip Advisor a buscarlo, pero en el camino nos topamos con este restaurante y fue a este a donde decidimos ir.
Ati, según los reviews de Trip Advisor, era el lugar de Quito que tenía los mejores platos coreanos, los que en verdad eran coreanos. Si bien no puedo confirmar esto, porque nunca he estado en Corea, creo que podría ser verdad, porque de las siete mesas que estaban ocupadas, cinco estaban ocupadas con coreanos y ¡eso es una buena señal!
Llegamos y yo estaba fascinada por la decoración simple, pero asiática.
El mesero se acercó muy rápido y nos recomendó un menú de degustación, puesto que era la primera vez que íbamos. Yo acepté gustosa, pero R. tenía miedo de quedarse con hambre, así que quedamos en que si sentía hambre, ordenaría otro plato.
Ati, según los reviews de Trip Advisor, era el lugar de Quito que tenía los mejores platos coreanos, los que en verdad eran coreanos. Si bien no puedo confirmar esto, porque nunca he estado en Corea, creo que podría ser verdad, porque de las siete mesas que estaban ocupadas, cinco estaban ocupadas con coreanos y ¡eso es una buena señal!
Llegamos y yo estaba fascinada por la decoración simple, pero asiática.
El mesero se acercó muy rápido y nos recomendó un menú de degustación, puesto que era la primera vez que íbamos. Yo acepté gustosa, pero R. tenía miedo de quedarse con hambre, así que quedamos en que si sentía hambre, ordenaría otro plato.
Ensalada
La ensalada fue el primer plato, era el plato más occidental de toda la lista, pero estuvo bien. Era muy fresca, sazonada con zanahoria, mucho más ligera que cualquiera que lleve salsa ranch o ese tipo de salsas.
Sopa dulce de zambo
Soy un poco quisquillosa con las sopas, así que decidí que R. la pruebe primero. Me dijo que era como un flan y la probé en seguida, y no, no era como un flan, porque no era tan dulce ni la contextura era dura. También se sentía ligera, la cantidad de dulce era justa y no estaba muy caliente ni muy fría.
Tortilla de camarones, con salsa de soya y azúcar.
La tortilla estuvo muy rica. La diferencia con cualquier tortilla de camarones ecuatoriana era que se sentía un poco picante, lo suficiente para disfrutarla mucho, y con la salsa el sabor era incluso mejor.
DejaChin, camarón con salsa de tomate y queso.
Este plato parecía mucho algo que comería en un restaurante italiano, por la combinación de salsa de queso y tomate. Y aunque no me gusta mucho la comida italiana, el camaron estuvo muy bien.
Pulpo frío, picante.
El pulpo era como una entrada perfecta. Hay pocas veces en las que en serio pruebo un pulpo que está bien cocido y sabe bien. Me encanta el picante, así que estaba listo para mi paladar. El picante tiraba un poco hacia el kimchi.
Parrilla de carnes mixtas, con nueces.
Era una carne de hamburguesa que resultó deliciosa. La sazón coreana era lo que la hacía especial, además que el contacto de las nueces hacía que sea crujiente y se sienta placentero en la boca.
Guarniciones coreanas
El Kimchi más típico de la cocina coreana es la col fermentada con varias especias. Lo sé porque cuando estaba en China lo comí varias veces, donde siempre me introdujeron que era coreano. Su sabor va entre amargo y picante y NO a mucha gente occidental le gusta. La primera vez que veo a alguien de occidente comer el kimchi es para morirse de la risa, porque es un sabor al que no estamos acostumbrados. R. lo había probado ya en el Tanoshii y como es adicto al picante, le gustó mucho. Aquí teníamos cebolla, pepinillo, zuquini y unos vegetales chinos. Los comí con arroz.
Bulgogui, el plato fuerte del menú.
Al fin llegó el plato fuerte, cuando R. seguía muerto de hambre. Pero llegó acompañado de algo.
La primera es hoja de lechuga, la segunda, de ajonjolí. La salsa presente era para poner encima de la hoja, donde también se debía poner carne, y arroz. Se debía comer de un bocado.
La hoja de ajonjolí fue un poco extraña en mi boca, y no me gustó mucho, así que comí más con lechuga. A R. si le gustó y se termino todas las hojas. La carne estaba especialmente rica y el arroz no tenía sal, como cualquier arroz asiático típico. Es mejor que no tenga sal, porque así los sabores fuertes contrastan.
Cuando ya se acabaron las hojas, R. ordenó un plato más y procedimos a esperar. Para este tiempo, yo ya me sentía llena.
Kimchi chigae
R. pidió el plato más picante que encontró, sin exagerar. Como su nombre lo dice, tenía Kimchi y olía a picante desde lejos. Teníamos cada uno un plato de arroz y aunque al principio parecía no tan picante, se volvió picante en un par de minutos. El tofu estaba delicioso, y la carne de cerdo también. Lo más picante era la col y me la salté. R. se burló de mí, pero él estaba haciendo caras muy chistosas. Algo curioso es que aunque estaba llena, este plato me resultó tan delicioso, que yo solo quería seguir comiendo sin parar. Me hubiera pedido otro plato igual si hubiera tenido el dinero.
El último "plato" del menú.
Nos pasaron una bebida de canela, que solo resaltaba el picante, así que se la di a R. Luego nos pasaron unos posuelos con sandía que aliviaron mucho el picor de la boca.
En conclusión, es un gran restaurante, con sabores diferentes; estaba esperando encontrar un restaurante así, que hace tiempo no sentía que tenía una revelación con la comida. Soñé con la comida toda la tarde y la noche, también.
Calificado sobre 5: 5!!!
Algo que sobresale: El Kimchi Chigae, si les gusta el picante.
¿Regresaría?: Si empiezo a trabajar en serio, será el primero al que regrese.
Para personas: que no tienen miedo de los sabores orientales.
¿Regresaría?: Si empiezo a trabajar en serio, será el primero al que regrese.
Para personas: que no tienen miedo de los sabores orientales.
Dinero necesario: de 15 a 20 dólares por persona.
Dirección:Pasaje N2J e Isabel la Católica. (tiene parqueadero!)
Dirección:Pasaje N2J e Isabel la Católica. (tiene parqueadero!)
Sunday, December 14, 2014
Fridays (con fotos)
Mi hermana cumplió años en octubre, pero mi papá no vino a Quito para celebrar el cumpleaños hasta diciembre, porque varias situaciones se impusieron en el camino.
Creo que en casi todos los cumpleaños de mi hermana, ella ha escogido el Fridays. A ella le gusta la comida estadounidense, la carne, los sabores fuertes de las salsas que se riegan sobre las costillas. Esta vez quiso ir al Chilli's (o sea, lo mismo), pero mi papá se negó porque había comido en el Chilli's apenas el domingo y la comida le había hecho daño porque no está acostumbrado a la comida con exceso de aliño.
Una vez en el Fridays, nos recibieron con los típicos uniformes llenos de adornos que hacen que todos nos emocionemos y con una mesa al lado de la ventana. Mi hermana, que tiene debilidad por las entradas estadounidense ordenó dos.
Creo que en casi todos los cumpleaños de mi hermana, ella ha escogido el Fridays. A ella le gusta la comida estadounidense, la carne, los sabores fuertes de las salsas que se riegan sobre las costillas. Esta vez quiso ir al Chilli's (o sea, lo mismo), pero mi papá se negó porque había comido en el Chilli's apenas el domingo y la comida le había hecho daño porque no está acostumbrado a la comida con exceso de aliño.
Una vez en el Fridays, nos recibieron con los típicos uniformes llenos de adornos que hacen que todos nos emocionemos y con una mesa al lado de la ventana. Mi hermana, que tiene debilidad por las entradas estadounidense ordenó dos.
Aros de cebolla, una nueva entrada en nuestra tradición familiar.
Dedos de mozarella, que siempre nos han acompañado en el Fridays.
Personalmente, no me gustan los aros de cebolla, pero fueron del agrado de todos. Los dedos de queso mozarella que se derriten en tu boca y que son perfectos si se combinan con la salsa marinara, no podían faltar.
Los platos fuertes llegaron justo después. Mi hermana fue desde el principio con ganas de costillas.
Jack Daniel's Chicken (con la salsa aparte)
Mushroom Chicken and Mushroom
Jack Daniel's Baby Back Ribs (con la salsa aparte)

Ultimate Jack Daniel's Burger
Mi papá tiene problemas con las salsas (come muy sano), así que su plato estuvo normal. Mi hermana pidió las costillitas, que creo que son de las mejores cosas que tiene el Fridays, y aunque pidió con la salsa aparte, estuvieron exquisitas, con la carne suave y la salsa perfecta. El novio de mi hermana se decidió por la hamburguesa más gorda del menú y aunque tuvo problemas comiéndola (por lo grande que es), le gustó mucho. Mi plato, el pollo con champiñones, me gustó mucho. Tenía pollo empanizado con queso derretido por encima, que cubría los champiñones, además de tener champiñones dentro de esas bolitas de masa (yo también pensé que era papa). Las bolitas de champiñones fueron lo mejor del plato.
Esta es la cuestión en el Fridays, por más que sea rico y grasoso, hay un momento en el que me canso. No sé si son las porsiones estadounidenses, o también el exceso de condimento, o el solo ver cuánta comida hay en la mesa, que en cierto punto no puedo comer más por más que en otros restaurantes puedo embutirme hasta decir basta. Siempre termino llevándome más de la mitad del plato a mi casa.
No pedimos postre, porque ya hemos tenido malas experiencias ordenando postres en este restaurante.
Calificado sobre 5: 4
Algo que sobresale: ¡Los platos son gigantes!
¿Regresaría?: Seguro que en el próximo cumpleaños de mi hermana, voy.
Para personas: que les guste lo que comen los gringos, carnes grandes, bastantes aliños, salsas con Jack Daniel's.
¿Regresaría?: Seguro que en el próximo cumpleaños de mi hermana, voy.
Para personas: que les guste lo que comen los gringos, carnes grandes, bastantes aliños, salsas con Jack Daniel's.
Dinero necesario: de 20 dólares a 40 por persona.
Dirección: Shyris y Naciones Unidas. En el Quicentro Shopping.
Dirección: Shyris y Naciones Unidas. En el Quicentro Shopping.
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